El sacrificio del ciervo maldito
Un recorrido por los orígenes y la mitología del Black Metal noruego a través de la banda Mayhem.
Natalia Montalván Romero
12/4/20215 min read


Estas son algunas palabras que Per Yngve Ohlin dejó en una nota antes de dispararse con una escopeta en abril de 1991. El sueco de 22 años, mejor conocido en la escena como “Dead”, tenía una obsesión con la muerte, la idealizaba.
Según el libro Blood, Fire, Death: The Swedish Metal Story de Ika Johannesson, Dead sufría bullying en la escuela; un día las cosas se salieron de control causándole una ruptura del bazo. El diagnóstico de Dead: muerte clínica.
Ese instante de emancipación de la vida terrenal fue suficiente. Había nacido el idilio de Dead por la muerte, quien lo acompañaría hasta el final de sus días. Y quizás, después.
Dead se convirtió así en el ciervo sagrado –maldito– de la escena del Black Metal Noruego de principios de los noventa. Fue su sacrificio el que permitió el desarrollo de una de las escenas musicales más violentas, míticas y polémicas de todos los tiempos.
Mutílalos con piedad
Mayhem fue fundada en 1984 con Necrobutcher como bajista, Kjetil como baterista y Euronymous como guitarrista. Sus principales influencias se originaron de bandas como Bathory, Slayer, Celtic Frost y Venom. Esta última es considerada como un pilar ya que fue en su álbum Black Metal de 1982 que se utilizó por primera vez el término para designar a uno de los subgéneros más lóbregos del metal.
Asimismo, la canción “Mayhem with Mercy” del álbum Welcome to Hell de 1981, les otorgó el nombre por el que serían más conocidos por diablos que por viejos en varias partes del mundo.
Con la grabación de su primer demo en 1986, Pure Fucking Armageddon y la salida de su primer mini álbum, Deathcrush en 1987, Mayhem ya había ganando un lugar en la escena under con un sonido oscuro y diferente.
En 1988, Necrobrutcher recibiría el augurio de la muerte. Una carta con la solicitud de Dead para unirse a la banda acompañada del cadáver de un roedor. La fusión de Dead a la banda cambió por completo el concepto de lo que sería el futuro del Black Metal. Son numerosos los testigos de sus extremas, pero legendarias presentaciones. De manera ceremonial, Dead enterraba su vestimenta días antes de sus conciertos, se maquillaba la cara pálida, las cuencas de los ojos negras.
De aspecto desalineado, con el olor a putrefacción que emanaba de su ropa y como último ritual, la inhalación de una bolsa llena de cadáveres de animales, la fantasía cadavérica del sueco se volvía realidad. Así, el show estaba listo para comenzar.
En escena: el necro-sonido de la música de Mayhem, la gritos de desesperación y violencia incrustados en las letras de las canciones y la sangre que Dead hacía brotar de su cuerpo para salpicar a la audiencia. El puro frenesí.
Cuando Dead despertó de aquel sueño de la vida real, la banda tomó un giro aún más oscuro.
Aquel 9 de abril del 91, el cuerpo del sueco fue encontrado por el guitarrista Euronymous. Llamar a la policía no fue la primera opción que pasó por la macabra mente del Príncipe de la Muerte significado atribuído del inframundo en la mitología griega–; condujo a la tienda más cercana y compró una cámara de rollo para tomar fotos del cadáver. Una de ellas formaría parte de un bootleg del álbum en vivo de 1995, Dawn of the Black Hearts.
Euronymous aprovechó el suicidio de su vocalista para crear todo un espectáculo alrededor de la banda. Colectó los restos del cráneo de Dead y los envió a través de cartas a varios artistas de la escena Además, se esparcieron rumores de que había conservado algunos pedazos del cerebro de Dead y los había ingerido para consolidarse como caníbal.
A raíz de esto Necrobutcher, dejó la banda y cedió lugar a un personaje más político y radical que posicionaría a Mayhem en varios tabloides de la prensa alrededor del mundo: Varg Vikernes.
Se dice que Varg –cuyo nombre real es Kristian– había declarado una guerra personal contra el cristianismo, no en un sentido satanista como se creía, sino como una reivindicación de las religiones paganas europeas. Así comenzaron los incendios a numerosas iglesias en Noruega y en distintas partes de Europa entre 1992 y 1998 asociadas con la escena del Black Metal.
El asesinato del Príncipe de la Muerte
Euronymous era conocido por su personalidad megalómana. El Príncipe quiso posicionarse como el ícono más extremo de la escena, y probablemente lo logró, pero no en los términos que hubiera deseado.
Era proclive a tener conflictos con los miembros de la banda, al grado de lanzar amenazas de muerte a quién se atreviera a turbar el proyecto que tenía con Mayhem.
No fue diferente con Varg, con quién ya sostenía una rivalidad debido a su proyecto en solitario, Burzum. Los rumores se esparcieron con rapidez cual enfermedad virulenta, pero con Vikernes se había topado con pared.
La madrugada del 10 agosto de 1993, Vikernes tocó la puerta del apartamento de Euronymous y tras una discusión que fue subiendo de tono, lo apuñaló por la espalda. En su juicio proclamó que fue en defensa propia, pues Euronumous había iniciado la pelea. Sin embargo, esta versión sería difícil de acreditar.
La autopsia del soberano del inframundo reveló que había sido apuñalado unas 23 veces.
El fuego en el cielo se extingue
En 1994, Varg Vikernes fue condenado con la pena máxima en Noruega de 21 años por el asesinato en primer grado de Euronymous, por provocar el incendio de tres iglesias y por tentativa de incendio de una iglesia más.
El sonido sucio y saturado, las voces desgarradoras, las guitarras distorsionadas y los inconcebibles blast beats icónicos del Black Metal, el corpse paint, la obsesión con la muerte, la violencia y el nihilismo… todo este entramado de elementos conscientemente integrados generan toda una atmósfera críptica no sólo de aspecto, sino también de sabor beligerante e incómodo que compone toda visión necro-estética de todo lo establecido.
Pero hierba mala nunca muere. La historia plagada de asesinatos, suicidios y crimen de la primera etapa del Black Metal no detuvo su desarrollo. La segunda mitad de la década de los noventa mostró propuestas musicales más producidas, sin prescindir del estilo característico del género ni de su carga filosófica y canalizándolo, principalmente, a través de la música.
¿Qué será de mí cuando muera? Si nunca hubo nada cuando viví.
Fragmento de Life Eternal escrita por Dead de Mayhem.
Vade Retro... ¡Vade Ultra!
Columna publicada en Iguales Revista*
“Nadie entenderá la razón de esto, de todos modos. Para dar algún tipo de explicación, no soy humano, esto es sólo un sueño y pronto despertaré…”
Natalia Montalván
Periodista y creadora de contenido.
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